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Los cambios de la vida suponen cada uno de ellos un conjunto de situaciones y experiencias que cada quien las asume de acuerdo a sus expectativas, motivaciones, historia personal y sentido otorgado a su existencia y a la vida misma. Este sentido es el resultado de un largo camino, en el que cada etapa se constituye como fundamental para ir construyéndolo, admitiendo que el conocimiento que tenemos de nosotros mismos y del mundo fueron conquistas logradas a través del tiempo, y se han construido tan lentamente o más que el desarrollo de nuestro propio cuerpo. En esta medida el sentido de la vida no aparece de manera repentina, o al llegar a una edad determinada o habiendo finalizado una etapa en particular.
Al pensar el proyecto formativo del Preescolar hemos tenido presente los aspectos mencionados anteriormente con el fin de aportar a la construcción de sujeto, de su identidad, de su autonomía e independencia, porque comprendemos que para que los niños y las niñas alcancen un sentido profundo de la vida deberán ser capaces de trascender la existencia centrada en ellos mismos y concebir que pueden contribuir de manera importante a la vida; ofreciéndoles la posibilidad de enfrentar con seguridad los retos que las distintas etapas y momentos de la vida les plantearán. Esta experiencia escolar de sus hijos e hijas en el Preescolar, la cual está concluyendo, ha favorecido la construcción de ellos y ellas como sujetos capaces de enfrentar los retos propios de su existencia, con la seguridad que los podrán resolver porque cuentan con las herramientas necesarias para ello, porque reconocen a los otros: pares y adultos, como fuentes de ayuda y porque han crecido también para asumir las adversidades y los fracasos como propios de la vida y como situaciones de las que pueden aprender. Así mismo, han avanzado en la relación con el conocimiento en la medida que se asumen cada vez más como lectores expertos, escritores autónomos, desarrollando su pensamiento matemático en las relaciones en que se inscriben, adoptando una posición de mayor compromiso y respeto por el medio ambiente. Si aceptamos que los cambios son tan fundamentales en la construcción de sujeto, y nos ubicamos como adultos responsables de la formación de la nueva generación, no podríamos considerar este momento como una vivencia más de los niños y de las niñas. Este paso los y las hace sentirse que han crecido y para nosotros deberá ser vital que ellos y ellas se sientan, se piensen y se asuman como grandes, lo que nos permite demandar más de ellos y ellas: más responsabilidad, más compromiso, más organización, más producción. Queremos que estas ganancias los niños y las niñas las asuman con y para los otros, queremos de igual forma que se construyan como sujetos independientes, pero no aislados del mundo o desconociendo el lugar de los otros y lo otro en sus propias vidas. De este mismo modo, que los niños y las niñas del grado de transición pasen a la primaria supone que ellos dejan, abandonan, un estado especial para permitirse asumir otro, que les va a posibilitar reconocerse en lo que saben, en lo que han logrado y definirse metas o logros a conquistar, a partir justamente de la manera cómo se han ido construyendo. Esta nueva etapa escolar les aportará a los niños y a las niñas seguir construyendo el sentido vital para su existencia a partir de un encuentro más formal con el conocimiento. |